FORMACIÓN
Decenas de leridanos, en su mayoría del Alt Urgell, estudian en la Universitat d’Andorra: "O tenía la universidad a 15 minutos o no estudiaba"
La proximidad, la atención personalizada y no acceder con notas de corte atrae a alumnos de esta comarca. España les exige homologar titulaciones andorranas para ejercer como profesionales

Gaizka Marcianes, estudiante de primero de Enfermería
Decenas de jóvenes leridanos, la mayoría del Alt Urgell, cursan estudios superiores en la Universitat d'Andorra (UdA). El hecho de que sus instalaciones, en Sant Julià de Lòria, estén a solo 14 kilómetros de La Seu explica en buena medida por qué estos estudiantes optan por estudiar en el Principat en lugar de hacerlo en la Universitat de Lleida (UdL) u otras en el resto de Catalunya y España. Esta proximidad permite a los estudiantes ahorrarse gastos de alojamiento, manutención y combustible, así como tiempo en desplazamientos.
Los estudiantes procedentes de España son actualmente la minoría más numerosa en la Universitat d’Andorra. Según el último balance publicado, con cifras del curso 2025-26, este colectivo representa el 30,7% de los matriculdos, un total de 63, frente a un 60% de estudiantes con estudios cursados en el Principat, que suman 123 personas. A estos se suman 9 matriculados franceses, que suponen un 4,39% del total del alumnado, y una decena de otros países que son el 4,88%. Sin embargo, fuentes de la UdA indicaron que la cifra de alumnos leridanos ha ido en aumento. El curso pasado fueron 54, el 28,57% de los matriculados.
El reducido número de estudiantes se traduce en una atención más personalizada que en universidades mayores. Así lo apunta Gaizka Marcianes, vecino de La Seu d’Urgell que cursa el grado de Enfermería en el Principat. “Aquí no somos un número, nos conocemos todos y nos hacen sentir bien”, afirma. La UdA presume también de un modelo educativo innovador basado en competencias, a lo que se suma el hecho de que no aplica notas de corte para acceder a los diferentes estudios. Cuando el número de aspirantes supera las plazas disponibles, hay que realizar una prueba de acceso para entrar.
Todas las formaciones que se imparten están adaptadas a las directrices del Espacio Europeo de Enseñanza Superior. Se centra en cuatro ámbitos: Enfermería, Educación, Informática y Empresa. También se ofrecen estudios virtuales en Derecho, Comunicación, Humanidades y Catalán. Las titulaciones de primer ciclo andorranas (grado en España) tienen una carga lectiva de 180 créditos repartidos en tres cursos y se llaman Bachelor.
Es necesaria la homologación de las titulaciones para trabajar en España. “Es un proceso largo y caro”, apunta Thaïs Carreño, titulada en Enfermería por la UdA que finalizó su formación el año pasado y trabaja actualmente en un centro sociosanitario del Principat.
La historia de la Univesitat d’Andorra se remonta al año 1988, cuando arrancó la enseñanza superior en el país con la creación de las escuelas de Enfermería e Informática. Fueron el embrión de lo que hoy es la UdA, creada oficialmente en el año 1997. La plantilla está formada por 34 docentes e investigadores y 14 trabajadores administrativos y técnicos. Asimismo, disponen de 288 profesores eventuales y colaboradores procedentes de empresas del país y de universidades de fuera del Principat, algo que remarcan como una característica diferencial de este equipamiento que aporta solidez a la institución.
«Buscaba una universidad pequeña y cerca de casa»
Gaizka Marcianes es vecino de La Seu y ha accedido a enfermería después de cursar un FP de auxiliar de enfermería, también en el sistema andorrano. “Tenía claro que quería continuar formándome en este ámbito sanitario y que lo quería hacer en un centro pequeño y con una atención personalizada como el de esta universidad”. “Aquí no somos un número como podríamos ser en una universidad mas grande de una gran ciudad, nos conocemos todos, nos hacen sentir muy bien y para mí ha sido la mejor opción”, asegura. Otro de los motivos principales ha sido la proximidad. “Me gustaría trabajar en Andorra, por eso ya era muy interesante formarme aquí”.
«O tenía la universidad a 15 minutos o no estudiaba

Thaïs Carreño, titulada en Enfermería por la UdA
Thaïs Carreño es madre de 2 hijos, vive en La Seu, a 10 kilómetros de la frontera con Andorra, y decidió estudiar una titulación universitaria “por la proximidad y las facilidades”. “Por mi logística familiar era inviable ir a estudiar a Lleida o Barcelona”, explica. “Estaba en el paro, me hablaron de la posibilidad de realizar los estudios, que eran muy prácticos y que todos salían con trabajo asegurado”, recuerda. Para trabajar “puedes hacerlo en Francia sin necesidad de convalidar la titulación, pero para ejercer en España debes homologarla y en esto estoy ahora, aunque no tengo prisa porque realmente estoy muy bien aquí”, dice. Acabó su formación el año pasado y trabaja en un centro sociosanitario andorrano. Estudió con tres compañeros de Lleida, uno de Valencia y otro de Córdoba. El principal inconveniente para Carreño es el de la homologación del título universitario, que es un proceso “largo y caro”.