JUSTICIA
Exigen investigar la fabricación y la posesión de armas en la cárcel
Tras el incidente que hubo con el recluso que se subió al tejado. Piden revisar sistemas antiescalada, cámaras y posibles puntos vulnerables del centro

El reo, armado, en el tejado.
El incidente que protagonizó el jueves al mediodía un recluso del Centre Penitenciari de Ponent que agredió a otro interno, amenazó de muerte a los funcionarios y se subió al tejado armado con punzones (ver SEGRE de ayer) ha supuesto que los empleados de prisiones vuelvan a quejarse de la situación de inseguridad que se vive en las cárceles catalanas. Este periódico ha tenido acceso a una imagen en la que se ve al interno subido en el tejado y armado durante su intento de huida. Cabe recordar que se trata de un interno de 28 años que cumple una condena de 33 años y 19 meses de prisión por asesinato, tráfico de drogas y robo que, al parecer, quería ser trasladado a la cárcel de Mas d’Enric de Tarragona.
El sindicato SICAP-FEPOL, que fue el que denunció el altercado, exige la adopción de varias medidas. Una de ellas es “una investigación exhaustiva sobre la fabricación y posesión de las armas y sobre la participación de los demás internos implicados”. La revisión posterior de las cámaras de videovigilancia permitió detectar que otros dos internos habrían ayudado al agresor a subir al techo del centro. También pide “la revisión inmediata de los elementos de seguridad física, sistemas antiescalada, cámaras y posibles puntos vulnerables del centro”. El sindicato considera que se deben “adoptar medidas disciplinarias y judiciales proporcionadas a la gravedad de las agresiones, amenazas e intento de evasión”. Por último, solicita “un aumento de personal, equipos de protección y medios operativos para hacer frente a incidentes críticos sin poner innecesariamente en riesgo la integridad de los trabajadores”.
El incidente se produjo a las 13.20 horas cuando, según el sindicato, el interno agredió por sorpresa a otro recluso en el patio, haciéndole caer al suelo y propinándole una patada en la cabeza. Cuando los funcionarios intervinieron, el agresor sacó dos armas punzantes fabricadas artesanalmente y advirtió de que apuñalaría a cualquier persona que se acercara. Posteriormente se subió al tejado, donde hubo una negociación con funcionarios, mandos, la dirección del centro y los servicios médicos. Finalmente, hacia las 14.10 horas, entregó las dos armas y acabó bajando por su propia voluntad.