Israel da por acabada la misión de la Flotilla y dice que un último barco permanece a distancia
Asegura que ninguna embarcación ha conseguido romper el bloqueo y que todos los pasajeros están sanos y salvos

El gobierno de Israel ha dado por acabada la misión de la Flotilla y asegura que un último barco “de esta provocación” permanece a distancia. En este sentido, advierte que si se acerca, también se impedirá que entre en zona de combate activa, como se ha hecho con el resto de embarcaciones. Según ha asegurado el Ministerio de Asuntos Exteriores a las redes, “ninguno de los barcos de provocación de la Hamás-Sumud ha conseguido entrar en una zona de combate activa o romper el bloqueo naval legal”. “La provocación de Hamás-Sumud ha acabado”, ha insistido, a la vez que ha reiterado que todos los tripulantes están “sanos y salvos” y se dirigen a Israel, desde donde serán deportados en Europa.
La Flotilla de la Libertad ha anunciado que todavía hay un par de barcos humanitarios en pie de los que se dirigían a Gaza, entre ellos el Mikeno con bandera francesa y el Marinette con bandera polaca. Según ha informado la misión, el barco Mikeno podría haber entrado en aguas territoriales israelíes, pero actualmente permanece sin contacto, mientras que el Marinette sigue conectado y mantiene comunicación con sus seis pasajeros a bordo.
Los organizadores de la Flotilla acusan las autoridades israelíes de haber "secuestrado" centenares de participantes entre ayer y hoy jueves. Según su relato, después de rociarlos con agua presuntamente contaminada y bloquear sus comunicaciones, las fuerzas israelíes asaltaron los barcos y trasladaron los tripulantes al barco de guerra MSC Johannesburg. La Flotilla afirma que varias embarcaciones fueron detenidas mediante una barrera similar a una cadena en aguas internacionales, donde argumentan que Israel no tiene jurisdicción.
Los abogados de Adalah, que representan los participantes de la Flotilla ante las autoridades israelíes, han recibido "actualizaciones mínimas y no han sido informados" sobre si las 443 personas voluntarias llegarán finalmente a Ashdod, donde supuestamente serán procesadas. La Flotilla ha calificado esta acción como "un secuestro ilegal y una violación directa del derecho internacional y los derechos humanos fundamentales".
"Interceptar barcos humanitarios en aguas internacionales constituye un crimen de guerra; negar asistencia legal y ocultar el destino de los capturados agrava el delito", ha denunciado la Flotilla en su comunicado, exigiendo a los gobiernos que intervengan inmediatamente ante esta situación.