Así se quebró el vínculo del rey y Armada el 23-F, a los 17 días de verse en Baqueira
El Gobierno desclasifica 153 documentos secretos sobre la trama golpista de 1981

El rei Joan Carles durant el seu discurs a televisió després de l’assalt al Congrés. - EFE
El estrecho vínculo que durante décadas mantuvo unidos al rey emérito, Juan Carlos de Borbón, y al general Alfonso Armada se quebró el 23 de febrero de 1981, a los 17 días de verse en Baqueira, según documentos desclasificados por el Gobierno ayer, justo el día que falleció, a los 93 años, Antonio Tejero, el autor material del golpe de Estado.
Uno de los documentos del golpe de Estado de 1981 desclasificados ayer por Moncloa muestran ruptura en esta fatídica jornada entre el rey Juan Carlos I y el general Alfonso Armada, 17 días después de una reunión en Baqueira cuyo contenido continúa siendo un misterio. El documento muestra cómo se vivió la asonada desde el Palacio de la Zarzuela. Armada era en la fecha del encuentro en Baqueira, y desde 1979, gobernador militar de Lleida y, como tal, jefe de la División de Montaña Urgell IV, una unidad de más de 6.000 efectivos que disponía de cuarteles en Lleida y Barcelona y que desde los de Vielha y Castellciutat tenía acceso a los principales pasos fronterizos de la demarcación. Iba a dejar el puesto en menos de una semana para instalarse en Madrid. De hecho, en otras de las informaciones desclasificadas ayer se incluye el encuentro en Baqueira entre los rumores para desprestiguir al rey y vincularlo con el golpe de Estado. En su libro de memorias, Reconciliación, el emérito tampoco da demasiadas pistas. “Me quedé en Baqueira esa noche porque tenía una cita que no quería cancelar”, asegura.
El documento del Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid) recoge los movimientos de la casa del rey durante el intento de golpe de Estado y las conversaciones que tuvo con varios generales implicados. Entre las 18.30 y 19.00 horas, el monarca recibe una llamada de Armada que pretendía incorporarse al Palacio de la Zarzuela, mientras el teniente general José Gabeiras seguía en el Estado Mayor del Ejército, pero don Juan Carlos “le contesta que no, que continúe en su puesto”. Esta decisión del rey se concreta pasadas las 19:00 horas, cuando el monarca ordena que “de ninguna forma autorizar al general Armada para que venga a Zarzuela”. Se mantienen desde Zarzuela conversaciones con Milans para que “de forma definitiva” retire las unidades que han salido a las calles y ordene a Tejero que deponga su actitud. Además, se indica que “habla Milans del Bosch también con [Sabino] Fernández Campo [jefe de la Casa real], y aquel insiste en lo que llama solución “Armada”.
A continuación, en una conversación entre Fernández Campo y Armada, este insiste en su solución, y aquel le replica que “de ninguna manera” el rey autoriza a dirigirse a los diputados en su nombre. A las 23.30 horas, llega un equipo de TVE a Zarzuela y a las 24.00 horas se inicia la grabación, que a las 0.30 horas ya del día 24 de febrero sale en vídeo hacia la propia TVE para su difusión a las 1.12 horas.
Entre la 1.30 y las 2.00 horas, aproximadamente, Armada, que finalmente había conseguido entrar en el Congreso tras su última conversación con la Zarzuela, a su salida informa a Palacio de que se ha entrevistado con Tejero y que este “está obstinado” y repite que no recibe más órdenes que las de Milans del Bosch.
A las 1.20 horas, el rey transmite por teléfono varias órdenes para Milans del Bosch, que son enviadas por télex a Valencia a las 1.45 horas. “Con toda claridad”, el rey le expresa su “rotunda” decisión de “mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente” y añade que, después de su mensaje al país, “ya” no puede volverse atrás y que “cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el rey”, sino que “es contra el rey”. Milans del Bosch contesta al monarca que cumplirá las órdenes, pero que Tejero ya no le obedece y a las 4.00 le vuelve a llamar el rey y le dice que “que esto tiene que acabar de una vez”.
A las 5.10 horas, se envía ese bando por télex desde Valencia a la Zarzuela, a la vez que llegan noticias de que Tejero accede a rendirse bajo ciertas condiciones, que tanto Laína como Armada juzgan “aceptables”. El resto, termina el documento, es “conocido por la prensa”.
El Gobierno ha habilitado un acceso a la documentación desclasificada a través de la página web de Moncloa en la que figuran las 153 “unidades documentales” clasificadas según Interior, Defensa y Asuntos Exteriores. Sin embargo, no incluyen transcripciones de las decisivas conversaciones telefónicas que el rey mantuvo desde Zarzuela y sí bastantes documentos sin firmar, sin acreditar autoría e incluso manuscritos. Pese a todo, no aportan grandes revelaciones que modifiquen la versión histórica consolidada: seguimos sin saber quién era el elefante blanco.