Landelino Lavilla: ¿demócrata o golpista?
Un documento desclasificado sitúa al político leridano, presidente del Congreso el 23-F, como instigador de una trama golpista y grupos militares lo señalaban como objetivo

Secuencia del acceso de Tejero a la tribuna del Congreso con Lavilla observándolo desde la presidencia.
¿De parte de quién estaba el leridano Landelino Lavilla en la convulsa transición de la dictadura a la democracia parlamentaria de hace medio siglo?
Lavilla, nacido en Lleida en 1934 y que siempre mantuvo vínculos con Ponent (pasaba veranos en la Fonda Santesmasses de Guissona), fue un democristiano vinculado al Banesto y a la Editorial Católica. Fundador de UCD, fue de julio de 1976 a abril de 1979 ministro de Justicia de Adolfo Suárez, con quien sacó adelante las leyes de Amnistía, de Reforma Política y de Asociación, desmanteló el TOP (Tribunal de Orden Público) y se movió para legalizar al PCE.
Sin embargo, un documento desclasificado por el Gobierno, la nota Documentación con una presunta planificación del golpe, manuscrita (1980), proyecta una eventual tacha sobre ese historial de aperturista sin matices: “protagonizado por [Miguel] Herrero de Miñón, Álvarez [no especifica cuál], Landelino [Lavilla] y acaso el grupo azul de UCD”, señala el informe, que atribuye “escasas posibilidades” de éxito a esta supuesta trama golpista “de ideología democristiana” cuyos promotores “no cuentan con [Manuel] Fraga”.
El documento, apócrifo y que ha permanecido en los archivos de la Guardia Civil desde noviembre de 1980, recoge la existencia de hasta nueve supuestas tramas de distinto origen y filiación, algunas de las cuales incluyen al Congreso, o a las Cortes en modo genérico, como uno de los puntos a controlar en caso de asonada, una eventualidad que, obviamente, incluye a sus responsables.
El 23 de febrero de 1981 ocupaba la presidencia del Congreso como diputado cunero por Jaén y fue uno de los cinco leridanos secuestrados por los guardias civiles sublevados junto con Josep Pau (PSC), Maria Rúbies (CDC) y Manel de Sàrraga y Jaume Barnola, ambos de UCD.
Dos días después del golpe, el laborista George Thomas, speaker de la Cámara de los Comunes británica, dirigía a Lavilla un mensaje en el que se mostraba “fuertemente impresionado” por “un acontecimiento que ha inquietado a los amigos de la democracia española”. “Su conducta ha merecido el respeto de todos los parlamentarios del mundo democrático”, añadía.