Móviles y menores en Finlandia
Ceo de la familia digital
Las directrices que Finlandia ha publicado sobre el uso recreativo de móviles en niños de 0 a 13 años, tiene un enfoque integral y están orientadas a proteger su bienestar y seguridad, partiendo de la premisa que el mundo digital posee una dualidad de impactos positivos y negativos que deben equilibrarse para garantizar una vida saludable.
Las recomendaciones para la primera infancia (0-5 años) señalan que la prioridad es asegurar interacciones cara a cara, juego físico y sueño adecuado. Así, de 0 a 2 años la recomendación es cero tiempo de pantalla con la única excepción de las videollamadas con familiares. El uso de dispositivos para audio (música o cuentos) es aceptable siempre que el niño no mire la pantalla. De 2 a 5 años se sugiere un límite máximo de una hora diaria siendo un punto crítico la prohibición de usar pantallas para la regulación emocional (calmar o consolar al niño), ya que esto puede interferir con su desarrollo. El uso debe detenerse una hora antes de dormir y todo consumo debe ser supervisado por adultos.
Las recomendaciones para la edad escolar (6-13 años) dicen que a medida que los niños crecen, se mantiene la necesidad de equilibrar la vida digital con el ejercicio y el descanso. En referencia a los teléfonos, se aconseja retrasar la entrega del móvil hasta que exista una necesidad real pero, incluso entonces, no se recomiendan los teléfonos inteligentes para el rango de 6 a 13 años, se prefieren dispositivos con funciones limitadas (llamadas y mensajes) y se aclara además que un niño no necesita poseer un dispositivo propio para desarrollar habilidades digitales.
Sobre los límites de tiempo, se sugiere una hora diaria para niños de 6 a 10 años y dos horas para los de 11 a 13 años, con flexibilidad ocasional para eventos familiares como ver películas.
Sobre las redes sociales existe una restricción explícita y es que los menores de 13 años no deben usar redes sociales (TikTok, Instagram, WhatsApp, YouTube y Snapchat) por lo que deben fomentarse usos alternativos positivos como la lectura de e-books, herramientas creativas y videollamadas.
Es clave el rol de los progenitores en la salud de los menores, pues es una responsabilidad exclusiva de los progenitores o tutores, que deben establecer reglas, configurar restricciones técnicas, verificar las clasificaciones de edad y servir como ejemplo de comportamiento.
Desde una perspectiva de salud, se advierte que el uso excesivo y a corta distancia incrementa el riesgo de miopía, la cual se previene pasando tiempo al aire libre. También se deben vigilar señales de alerta comportamentales como irritabilidad, berrinches o incapacidad para dejar el dispositivo.
En conclusión, el objetivo es lograr una integración armoniosa del mundo digital mediante una introducción gradual y siempre bajo la guía presencial de un adulto.