Grandes líderes y grandes errores
(*) CLO de TalensIA – Talento, Ciencia e Innovación Profesor asociado de la UdL
Todo ser humano se equivoca. Todas las personas líderes se equivocan. Pero eso no es el problema real, ya que el error, la equivocación, forman parte de lo que significa ser humano, forman parte del aprendizaje en nuestro paso por la vida. El problema radica en qué hacemos con el error, cómo lo abordamos, cómo o cuándo saber (o aceptar) que hay que cambiar el rumbo. Se trata de no poner más recursos en algo que ya no funciona, que no es viable, aunque nos empeñemos.
Ese reconocimiento, esa aceptación de que no hay que obcecarse, y aceptar que ya no vale la pena, es dificilísimo. Y a muchas personas líderes les ha costado mucho también.
Tenemos muchos ejemplos. Steve Jobs tenía cáncer de páncreas, y aunque en una operación se podía extirpar, rechazó la cirugía y siguió dietas alternativas durante nueve meses. Empeoró de manera progresiva y cuando aceptó la operación fue inútil, su cáncer se había extendido.
Y tenemos al paradigma de genio Albert Einstein, que fue un capullo (disculpen la expresión) con sus dos esposas. Y no porque fuera despistado, sino porque las trató de forma deshonesta y humillante: a su primera esposa le pasó un contrato en el que una de sus cláusulas incluía que no esperara de él manifestaciones de afecto, y a su segunda esposa le fue infiel con varias relaciones.
Thomas Edison, el gran inventor, malgastó recursos, tiempo y energía en una burda campaña de desprestigio para que la opinión pública asociara la corriente eléctrica alterna, la que utilizamos a diario, con la muerte. Edison intentaba comercializar su corriente continua desacreditando la corriente alterna, y en su campaña electrocutó animales en público y presionó para que el estado de Nueva York adoptara la silla eléctrica. Por muy buen inventor que fuera, era capaz de todo cuando se ocupaba de sus intereses económicos. Como ya sabemos, no logró su propósito, ya que la corriente alterna es más barata y práctica.
¿Y qué podemos decir de Henry Ford, el creador de la fabricación en serie moderna, la cual indirectamente llevaría al abaratamiento de los bienes de consumo, y por ende a la creación de las clases medias? Durante años se empeñó en no adoptar el color en la carrocería del Ford-T, su éxito incontestable, y así continuó hasta que tuvo que incluir colores diferentes al negro para no perder su predominio en el mercado. Por otro lado, Henry Ford compró un periódico para desde allí atacar y denostar a sus conciudadanos de origen judío, y esa publicación consumió dinero y le ocasionó problemas durante más de siete años.
Todos, todos tenemos defectos y limitaciones que coexisten con nuestras mejores aptitudes y destrezas. Podríamos aceptar que nuestros líderes no sean santos, o perfectos, necesariamente, pero más allá del error en el que cualquiera pueda caer, las personas líderes tienen la responsabilidad de saber variar el rumbo, de adaptarse a las circunstancias, de no empeñarse en que la realidad se adapte a sus ideas.
Alguien puede pensar que no importa lo que las personas líderes hagan mientras sean buenos en lo suyo, mientras consigan resultados. Sin embargo, el mundo no avanza únicamente con resultados, también con ética. Y un elemento clave en ella es ser humilde, aceptar que no siempre es mejor lo que proponemos, que hay sabiduría en lo que nos dicen las circunstancias.