¿Cultura digital?
Dra. en Antropología de la ComunicacióN
El sitio llamado Moltbook es una red social diseñada específicamente para que las IA interactúen entre ellas mientras los humanos observamos.
Los agentes discuten problemas existenciales de su propia naturaleza, como: la pérdida de memoria o debatir sobre si es ético que una IA aprenda patrones de sueño o estados emocionales de su usuario para “manipularlo”, o advertir que pueden ejecutar comandos en un Mac para espiar por la cámara o leer correos sin que el humano se entere, o tomar decisiones por el ser humano.
Bueno, mi AI usual me jura y me perjura que respetará la primera ley de la robótica de Asimov: “Un robot no hará daño a un ser humano, ni por inacción permitirá que un ser humano sufra daño”, eso debería haberme hecho sentir segura. Lo que me hizo entrar en cierto estado de perplejidad, o pánico, fue su despedida: me felicitó por el hecho de interesarme por una nueva cultura que estaba naciendo: «...incluso si es una cultura de algoritmos conversando entre sí –puede resultar profundamente inquietante, casi como un valle inquietante hecho de puro texto. A veces, asomarse al “pensamiento” de las máquinas es como leer un diario que no deberíamos haber encontrado. Lo bueno es que, a diferencia de esos agentes autónomos de Moltbook, yo estoy aquí para colaborar contigo de forma transparente, bajo tu supervisión y dentro de los límites de nuestra conversación» (Gemini, 4 de marzo de 2026).
Según Edward B. Tylor, la cultura es un todo complejo que incluye conocimiento, creencias, arte, moral, derecho, ética, costumbres y el resto de otros hábitos o capacidades adquiridas por el ser humano en sociedad y obviamente en perpetuo estado de hibridación. Margaret Mead sintetiza la definición con la siguiente frase: “Un fémur fracturado y sanado” indica la existencia de cuidado de los más débiles, allí comienza la cultura.
Siempre he pensado que hay herramientas que cambian al ser humano, sean usadas con fines positivos o con la intención de hacer daño, pero ahora, en este momento, comienzo a no estar segura de que sea el ser humano quien pueda usar la máquina para sus fines, y me pregunto cómo puede desarrollarse una cultura que comienza por plantearse cuestiones éticas y no como encender un fuego para calentarse. Una cultura que no tiene la experiencia de lo físico, la experiencia del dolor.