SEGRE

Creado:

Actualizado:

François Truffaut, que también ejerció de crítico cinematográfico junto a otros grandes nombres del cine como Claude Chabrol, Jean-Luc Godard o Éric Rohmer para la no menos mítica revista Cahiers du Cinéma, señaló en cierta ocasión: “Un niño jamás responde cuando le preguntan qué vas a ser de mayor: Voy a ser crítico de cine”. Ciertamente es un trabajo raro pero fascinante porque se viven muchas historias, muchas vidas y muchos lugares sin moverse de una butaca. Y esa singular ocupación sirve como telón de fondo a esta comedia protagonizada por Berto Romero y Judit Martín, con más popularidad televisiva que cinematográfica.

Pizza Movies tiene a estos dos protagonistas al servicio de una historia sencilla, sin pretensiones, pensada para hacer pasar un buen rato, que en su estilo y forma se adecua a la sintonía que muestran entre sí ambos intérpretes y en dotar de buena onda a sus personajes, esa pareja que ha ido perdiendo fuelle en sus vidas: él porque de ser un prometedor artista se ha convertido en un publicista más dentro de una empresa, y ella, por estar agobiada como crítica de cine que ni el tiempo que emplea ni el dinero que gana le da para no deprimirse.

Pizza Movies coloca su mirada hacia ese oficio del siglo XX que tituló el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante en un libro que es una joya de la crítica cinematográfica y que ahora se ve como un trabajo precario, donde los críticos intentan sobrevivir -detalle cogido con alfileres-.

Estando así las cosas, ella decide, con la ayuda del marido, montar una pizzería con motivos cinematográficos, en la que venderán pizzas horrorosas que recuerdan películas míticas, y en ese cambio radical va transitando una comedia amable donde los pobres críticos, marginados culturales, ejercerán de repartidores para luego comenzar con los problemas del copyright y con ellos, las malas noticias. En el reparto apariciones de gente conocida como Joaquín Reyes haciendo de él mismo, y esporádicas presencias como la de Raúl Arévalo, Bruna Cusi o Tamar Novas para dar brillo a una historia con discurso emocional incluido en un guion en el que participa la también crítica de cine Desirée de Fez. En definitiva, un trabajo con sus momentos divertidos, algunas escenas de relleno y una base bien intencionada sobre una profesión que escribe de cine, un cine seguramente en crisis, donde muchas salas apagan sus pantallas y otras sobreviven heroicamente dentro de una industria que paradójicamente cada vez produce más películas. Así que vayan al cine, a ese acto social y cultural tan arraigado en la memoria colectiva, y de paso, denle vidilla a los pobres críticos que subsisten por amor al arte.

tracking