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La última gran noticia del jazz ponentino ha sido el estreno de un nuevo mini-festival de este género, el Bell-Jazz, iniciativa del ayuntamiento de Bell-lloc, y con el acierto organizativo del amigo Josep Ramon Jové, director de nuestro JazzTardor y, sin duda, la persona más cualificada para montar un cartel iniciático como este, con varios espectáculos que se nos antojan apuestas infalibles. Sin duda, lo más apropiado para un público bisoño y sin demasiada experiencia en estos lares musicales, pero deseoso de sumergirse, entender y disfrutar de una música con aristas como el rico universo del jazz. En esta primerísima edición, cuatro actuaciones repartidas en otros tantos viernes consecutivos; a saber, la Gunbo Jass Band; la trombonista y cantante Joana Cebolla y su grupo; los entrañables Pixie Dixie; y, para finalizar, la elegante solista Tui Higgins; es decir, menos los primeros, todos ellos músicos geográficamente próximos y que ilustran el excelente estado actual de nuestro jazz de aquí. Así, en un marco incomparable y de innegable sabor vintage como el casal local –con una historia que merece ser contada, aunque en estas líneas sería demasiado prolijo hacerlo–, se colgó el cartel de “todo vendido” de un público que se lo pasó en grande disfrutando de un concierto vibrante y lleno de energía. Los protagonistas, la barcelonesa Gumbo Jass Band, formación que lleva casi tres décadas manteniendo vivo el espíritu del jazz tradicional, dedicándose con fruición a preservar y difundir el dixieland, aquel estilo primigenio nacido a principios del siglo XX en Nueva Orleans, con influencias que abrazan desde los inicios de la música afroamericana hasta el swing temprano que se bailaba en las calles y clubes de la ciudad del delta del Misisipi. Su repertorio es eminentemente instrumental, aunque con unas cuantas pinceladas vocales, sumidas de buen humor y cierto sarcasmo, además de cantadas en idiomas diversos. Este enfoque no solo honra las raíces del género sino que sitúa al oyente, además, en una travesía sonora que rememora el contexto bullicioso de las bandas de música callejera, el hormigueo de los mercados y hasta los desenfadados entierros de otros tiempos. El elenco que nos visitó, perfectamente ataviado de época, estuvo formado por músicos veteranos de la escena catalana como Ramon Cuadrada, trompeta; Enric Caballé, banjo; David Parras, tuba; David Forns, percusión y washboard; y Òscar Font, trombón y voz solista. Este como auténtico frontman del combo, cuyo gracejo contagioso llevó el peso del feedback para con el público, manteniendo un excelente ambiente durante toda la sesión. Entre todos, presentaron una selección de estándares de los años 20 y 30 del siglo pasado, que sonaron maravillosamente próximos, descubriéndonos a grandes personalidades compositivas e interpretativas del calibre de Cab Calloway, Kid Ory, Jerry Roll Morton, Hoagy Carmichael, Earl Hines o, cómo no, el gran Louis Armstrong, y temazos inolvidables como When The Saints Go Marching In, Sweet Georgia Brown, Exactly Like You, Lazy River o hasta la sintonía de un popular anuncio de la Coca-Cola de 1972, aquel inolvidable I’d Like to Teach the World to Sing, versionado con su inimitable y cálido estilo. En suma, una muy entretenida velada y el mejor testimonio de que esta Gumbo Jass Band es capaz de mantener viva, como el que más, la chispa del jazz clásico con autenticidad, maestría y un entusiasmo contagioso. Atención, que vienen curvas...

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