SEGRE

Creado:

Actualizado:

Hoy hace cinco años, el departamento de Salud confirmó el primer positivo por covid en Lleida. Era de una mujer de Castellserà ingresada en el hospital Arnau de Vilanova tras haber estado en contacto con otra que sufrió problemas respiratorios después de un viaje del Imserso a Benidorm, y cuya muerte el día anterior había motivado que una calle de esta localidad del Urgell fuera confinada durante doce horas. Fue el primero de decenas de miles de positivos en una pandemia que en las comarcas de Lleida provocó al menos 1.787 fallecidos, según los datos del INE; en Catalunya fueron más de 30.000; en España rondaron los 122.000; y en el mundo, más de 7 millones. De hecho, la pandemia ya había comenzado a finales de 2019 en la ciudad china de Wuhan, desde donde el virus, con diferentes variantes, se acabó extendiendo a la mayoría del mundo. Aquí y en muchos países se vivieron situaciones nunca vistas, como el confinamiento de la población durante semanas o meses, con la consiguiente limitación drástica de la actividad económica, y centros sanitarios desbordados por el gran número de infectados, sin tener claro al principio cuál era el tratamiento más efectivo, y cuyo personal tampoco contaba con los equipos de protección necesarios para protegerse del virus, mientras el número de muertos iba en aumento día tras día. Lleida ciudad y parte del Segrià vivieron además un doble confinamiento, ya que tras el inicial de tres meses hubo otro en el verano de 2020 al dispararse los contagios a causa de la llegada de temporeros para la campaña de la fruta. Los cinco años transcurridos desde entonces permiten hacer balance con una cierta perspectiva. En el aspecto positivo, los especialistas médicos coinciden en que se ha avanzado a nivel de preparación y de medios y que la clave para derrotar al covid fue la vacuna. Precisamente, la colaboración entre científicos posibilitó disponer en un tiempo récord de varias vacunas efectivas sin que hubiera transcurrido ni un año desde el inicio de la propagación del virus. También hay que recordar la ola de solidaridad ciudadana con los sanitarios y el personal de otros servicios esenciales, así como el gran esfuerzo de todos estos profesionales. En el lado negativo, hay que destacar las consecuencias negativas que tuvieron para una parte importante de la población el confinamiento y las posteriores restricciones de movilidad, tanto a nivel mental como social y económico. Se llegó a decir que la sociedad sería mejor después de la pandemia, por las lecciones que extraeríamos de ella. Por desgracia, hay que concluir que no ha sido así. La desigualdad social ha seguido creciendo; en lugar de una mayor cooperación internacional, los conflictos han ido a más, con la invasión rusa en Ucrania como gran foco desestabilizador; y la ola ultraderechista, con Trump a la cabeza, no hace presagiar que las cosas irán a mejor.

Titulars del dia

* camp requerit
Subscriu-te a la newsletter de SEGRE
tracking