Derechos Sociales, en el ojo del huracán
La conselleria de Derechos Sociales vuelve a estar en el ojo del huracán después de que la Sindicatura de Comptes haya concluido que entre 2016 y 2024 hubo pagos indebidos de prestaciones sociales por valor de 167,5 millones. Este informe llega solo semanas después de que el Govern decidiera reformar a fondo la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (Dgaia) a raíz de que trascendiera que una menor de 12 años que estaba bajo su tutela había sido violada por una red de pederastas entre 2020 y 2021. Todo ello cuando hace un año otro informe de la Sindicatura detectó irregularidades por importe de unos 100 millones en los contratos a entidades que gestionan centros de menores entre 2016 y 2020. La actual consellera, Mònica Martínez Bravo, atribuyó los pagos indebidos de prestaciones a la “falta de herramientas digitales” y de personal para gestionarlos de forma adecuada, negando que hubiera malversación. Pero si había déficit de personal y medios, los que fueron responsables del departamento tenían que haber adoptado las medidas para disponer de ellos y garantizar una buena gestión. No cabe duda de que 167 millones por una parte y 100 por la otra es mucho dinero para mirar hacia otro lado y decir que a partir de ahora todo se hará mejor. Sería necesario abrir una investigación para depurar responsabilidades, a menos que alguien esté en condiciones de demostrar que los informes del organismo encargado de fiscalizar las cuentas públicas en Catalunya no reflejan la realidad de las de esta conselleria.
Más problemas para Sánchez
Santos Cerdán, secretario de Organización del PSOE y fiel escudero de Pedro Sánchez desde que este asumió el liderazgo del PSOE por primera vez en 2014, se ha visto obligado a presentar su dimisión como diputado y dejar sus cargos en el partido después de que un informe de la UCO le implique en el cobro de comisiones por obras públicas en la trama de José Luis Ábalos y Koldo García, así como en la presunta manipulación de las primarias del partido en 2014 en favor de Sánchez. El presidente del Gobierno ha demostrado su resiliencia, pero el de Cerdán, persona clave en la negociación con Junts que posibilitó su investidura, es un golpe todavía más duro que el que supuso la caída en desgracia de Ábalos. Poco después de que presentara su renuncia, Sánchez compareció y pidió perdón a la ciudadanía, afirmó que el partido y él mismo nunca hubieran tenido que confiar en Cerdán y anunció una auditoría externa de las cuentas del PSOE. También ratificó que no convocará elecciones y que la legislatura no acabará hasta 2027, pero lo cierto es que el camino para ello cada vez es más complicado.