La memoria histórica, más necesaria que nunca
El próximo mes de julio se cumplirán 90 años del inicio de la Guerra Civil, después de que un grupo de altos mandos militares, que acabarían siendo liderados por Francisco Franco, se sublevaran contra el gobierno legítimo de la Segunda República, en un golpe de estado que al no tener éxito en buena parte del país acabó generando un sangriento conflicto bélico. Ha pasado mucho tiempo, pero todavía quedan por localizar los cuerpos de numerosas personas que perdieron la vida durante la contienda primero y, después, a causa de la cruel represión que aplicó la dictadura instaurada tras la victoria del bando rebelde. Tal como dábamos cuenta en nuestra edición de ayer, la Generalitat, a través de la dirección general de Memoria Histórica, está elaborando un censo de desaparecidos en el que de momento ya figuran 720 leridanos. Asimismo, está actualizando el mapa de fosas comunes, de las que hay 442 documentadas en las comarcas de Lleida. Todavía quedan muchas por excavar, en una actuación que lleva lustros de retraso porque la transición a la democracia en España llevó incorporado un pacto de silencio sobre los crímenes del franquismo. La primera ley de memoria histórica no fue aprobada hasta diciembre de 2007, cuando habían transcurrido más de tres décadas desde la muerte de Franco. Al contrario de lo que sostienen partidos como Vox y muchos dirigentes del PP, localizar los restos de las personas que están enterradas en fosas no supone reabrir las heridas de la guerra, sino que sirve para cerrarlas de forma definitiva. Los descendientes de fallecidos y desaparecidos tienen derecho a saber dónde se encuentran sus cuerpos y a poder inhumarlos donde deseen. Es una cuestión de dignidad. Además, y como ya hemos señalado en otras ocasiones, este tipo de iniciativas ayudan a que los ciudadanos puedan aprender de la historia y evitar así que se repita, algo muy aconsejable visto el actual panorama político en Catalunya, España y todo el mundo, marcado por el ascenso de la ultraderecha con Trump como punta de lanza.
Las rebajas, un pilar comercial
Las temporadas de rebajas no tienen ningún límite de inicio y final desde hace varios años, cuando el Tribunal Constitucional anuló la parte de la ley catalana de comercio que las regulaba. No obstante, todavía son mayoría las tiendas que inician las de invierno el día después de Reyes. El primer día registró una notable afluencia de clientes, después de una campaña navideña que también ha sido buena. A pesar del auge de las ventas online, las rebajas siguen manteniendo el tirón entre muchos consumidores y son uno de los pilares para el presente y futuro de las tiendas.