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La Alemania nazi veía a los judíos como una especie de subhumanos, que eran portadores de todos los males del mundo y que habían sido los causantes de la derrota germana en la Primera Guerra Mundial. Cuando Adolf Hitler llegó al poder en 1933, se pusieron en marcha de inmediato una serie de actuaciones destinadas a desposeer a los miembros de este colectivo de sus derechos civiles y provocar su ruina económica. El objetivo inicial era el de acabar arrebatándoles sus bienes y forzar su marcha del país. Una vez comenzada la Segunda Guerra Mundial, los jerarcas nazis incluso llegaron a estudiar su traslado masivo a Madagascar, donde les dejarían abandonados a su suerte. El holocausto no fue la primera alternativa, sino la consecuencia de un proceso creciente de deshumanización de un grupo, en este caso étnico, al que se le fueron sumando otros, como por ejemplo adversarios políticos, gitanos, discapacitados u homosexuales. Precisamente, ayer se celebró el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto, en conmemoración de la liberación del campo de concentración de Auschwitz el 27 de enero de 1945. Su objetivo es evitar que esta barbarie pueda volver a repetirse. Por eso en los actos que se celebran en Lleida los principales protagonistas son alumnos. Hay que insistir en esta línea, porque es más necesario que nunca que los jóvenes aprendan de la historia. Porque esta nos enseña que los nazis empezaron hostigando a los judíos y aplicando la discriminación racial a través de fuerzas paramilitares, primero las SA, las denominadas camisas pardas, y después las SS. Curiosamente, ahora el gobierno de Donald Trump persigue a los inmigrantes en EEUU con el despliegue de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), que actúan sin contemplaciones para detener a cualquiera que no tenga los papeles en regla, aunque se trate de un niño de 5 años, y que pueden asesinar impunemente a tiros en plena calle a personas que lo único que hacen es protestar contra su brutalidad. Cuentan con el amparo del Gobierno, que es capaz de negar la realidad que muestran las imágenes de estos crímenes y difundir versiones inventadas a través de medios afines y redes sociales, siguiendo la premisa de otro de los grandes gerifaltes nazis, Joseph Goebbels, de que “una mentira mil veces repetida se convierte en una gran verdad”. Seamos claros, lo que está sucediendo en Minnesota con la persecución a los inmigrantes y la represión de las manifestaciones es más propio de una dictadura que de una democracia. Es un peligro para todos, porque EEUU es la principal potencia mundial y, además, los que mandan (que son muchos más y más poderosos que Trump) trabajan desde hace tiempo activamente para que sus adláteres lideren cuantos más gobiernos mejor en Europa. No combatir la mentira y quedarnos impasibles ayuda a que se salgan con la suya.

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