Las redes no son un canal infantil
El presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, anunció el martes en Dubai que el Ejecutivo prepara una ley que prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años. Su propuesta sigue la senda de la normativa vigente en Australia desde el pasado 10 de diciembre, que fue pionera a nivel mundial. En este país, los niños y adolescentes que aún no han cumplido los 16 tienen vetado entrar en Facebook, Instagram, Threads, TikTok, YouTube, Snapchat, X, Reddit, Discord, y las plataformas de streaming Twitch y Kick, y su Ejecutivo prevé que esta lista pueda seguir creciendo, aunque ha dejado fuera de ella a WhatsApp y Messenger al considerarlas como aplicaciones de mensajería. La responsabilidad de verificar la edad de los usuarios recae en las plataformas, que pueden enfrentarse a grandes multas si no lo hacen, que es también el planteamiento que hizo público Sánchez. En mes y medio, han quedado bloqueadas unos 4,7 millones de cuentas de menores. Así pues, la experiencia australiana demuestra que es posible obligar a las grandes compañías propietarias de las redes sociales a aplicar esta medida. Claro que siempre habrá adolescentes que lograrán burlarla, pero no la mayoría. Al margen de las cuestiones relativas sobre cómo llevarlo a la práctica, prohibir el acceso a estas plataformas a los menores de 16 años es una buena iniciativa. Hay muchos datos que lo avalan. Uno es que los menores pasan una media de 4 horas al día ante la pantalla, principalmente de los móviles, y en buena parte por estas aplicaciones. Las consecuencias son que abundan los que deben ser tratados por un uso abusivo, ya que solo en Lleida el hospital Sant Joan de Déu atiende a una media de 40 al año. Además, diversos expertos alertan de que las redes sociales tienen mucho que ver en el aumento de los síntomas depresivos entre los adolescentes. Asimismo, la falta de madurez por un lado y la de regulación del contenido de las redes por el otro facilita que tengan acceso a materiales que no son adecuados a estas edades, como los pornográficos, que sean fácilmente manipulables a nivel ideológico o de comportamiento y que puedan ser objeto de ciberacoso, entre otros riesgos. Puede debatirse sobre si Sánchez se apropió de una iniciativa de sus socios de Sumar que el Gobierno estaba tramitando, pero quizás la prueba del nueve de que esta prohibición va en la buena dirección sean los insultos que un personaje tan siniestro como Elon Musk le dedicó a través de X, red de su propiedad. Ahora bien, este veto no basta por sí solo para proteger a los menores. Hay que insistir en que las familias deben educar a sus hijos para que sepan utilizar correctamente las herramientas digitales. Todavía hay muchos padres y madres que dejan el móvil a los niños como si fuera un juguete más y que creen que TikTok es como un canal infantil.