La improbable unidad de la izquierda
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, se ha convertido en las últimas semanas en el adalid de una confluencia de las formaciones a la izquierda del PSOE para poder maximizar los escaños en las próximas elecciones generales, con el objetivo de que PP y Vox no logren la mayoría necesaria para gobernar. El miércoles presentó oficialmente esta propuesta en un acto conjunto en la capital del Estado junto al dirigente de Más Madrid Emilio Delgado. “¿Qué sentido tiene que catorce izquierdas que representan lo mismo nos presentemos en el mismo lugar?”, afirmó, para contraponer esta división con el hecho de que Vox prácticamente no tiene rival a la derecha del PP. Su apuesta es que todos estos partidos se coordinen sobre la base de un programa consensuado en cuatro ejes fundamentales y creen un grupo interparlamentario. Sobre el papel, la propuesta suena atractiva, y esta presentación fue todo un éxito de convocatoria, porque llenó hasta los topes la sala donde se celebró. Ahora bien, la dificultad de la empresa queda reflejada en que varias de las principales formaciones a los que interpelaba Rufián no enviaron a ningún representante, como EH Bildu, Podemos y el BNG, ni tampoco asistió Oriol Junqueras, el máximo dirigente de su partido. Además, mañana tendrá lugar otro acto similar: el de la refundación de Sumar, en la que Movimiento Sumar, Más Madrid, Comuns e IU se comprometerán a volver a presentarse juntos. Para articular una coalición tan grande como la que propugna el diputado de ERC hace falta mucha generosidad por parte de todos y poner en un segundo plano el interés partidista de cada uno, por lo que el éxito de esta iniciativa se antoja más que difícil. Un ejemplo que lo ilustra es lo que sucedió en las últimas elecciones autonómicas de Aragón, donde la Chunta Aragonesista, Izquierda Unida y Podemos se presentaron por separado tras fracasar las negociaciones para una lista única. A los primeros les fue bien, los segundos mantuvieron a duras penas su diputado y los terceros se quedaron sin representación. En cambio, Vox duplicó su número de sus escaños y junto con el PP superaron holgadamente el 50% de los votos.
Cúpula policial sin control
La dimisión forzada del director adjunto operativo de la Policía Nacional, José Ángel González, al ser investigado como presunto autor de la violación de una agente ha puesto de nuevo en entredicho la gestión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Él no tiene la culpa de este escándalo, pero el problema es que no parece controlar los desaguisados de la cúpula policial, entre los que figura el nombramiento por parte de González de un condenado por acoso como comisario jefe de Lleida.