El tren de La Pobla como modelo
La confirmación por parte del Consell Executiu de que Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) asumirá este año la gestión de la línea de Manresa (RL3 y RL4) sustituyendo a Renfe es una buena noticia, teniendo en cuenta las bajas prestaciones del actual servicio. El optimismo está basado sobre todo en la experiencia de la línea de Lleida a La Pobla de Segur, que ha pasado prácticamente de estar en vía muerta a ganar pasajeros cada año desde que FGC se hizo cargo de ella en 2006, además de articular una auténtica red de Rodalies entre la capital y Balaguer, con entre diez y doce circulaciones diarias. Por lo anunciado por el Govern, este es el modelo que quiere aplicarse en la RL3, con un total de 14 circulaciones al día en cada sentido entre Lleida y Cervera. La incógnita es si la infraestructura férrea, que continuará en manos de Adif, ente que depende del ministerio de Transportes, estará a la altura de las expectativas. Ahora hay limitaciones de velocidad en varios tramos, a causa de sus deficiencias, que originan retrasos de hasta casi una hora y, ante la magnitud de las inversiones necesarias para adecuar todo el sistema de Rodalies en Catalunya, no parece que vaya a haber tiempo para que en otoño ya se hayan solucionado estos problemas. Otro elemento positivo es que nueve estaciones en Ponent y otras cinco de la Anoia y el Bages pasarán a manos de FGC, porque actualmente la mayoría de ellas están cerradas y en mal estado. Ahora es necesario abordar más temprano que tarde el traspaso de la gestión de las líneas de la costa R13 y R14 para completar la estructura de Rodalies no solo en la demarcación, sino entre Lleida y Tarragona. Potenciar el transporte en tren debe ser prioritario porque el cambio climático obliga a apostar por medios no contaminantes. En este sentido, hay que anotar en el debe de la buena gestión de la Generalitat en el ferrocarril de La Pobla que a corto o medio plazo tendrá que plantear su electrificación, porque los convoyes funcionan con un generador de gasóleo.
El catalán en la ciencia
El inglés es la lengua internacional por excelencia, por lo que es lógico que sea la más utilizada por la comunidad científica, tanto en los congresos en los que hay participantes de varios países como en las publicaciones más prestigiosas del mundo. Pero de aquí a que solo el 15% de las tesis doctorales leídas en la Universitat de Lleida sean en catalán hay un trecho, porque mayoritariamente no están destinadas a publicarse en revistas de referencia y, además, siempre es posible traducirlas. Lo que hay que valorar en una investigación no es el idioma, sino el contenido, por eso la UdL debe tomar medidas para corregir esta situación.