Una estación bella
A todos nos ha pasado. Venían conocidos a vernos desde otras ciudades, nos decían que habían viajado en autobús, nos avergonzábamos y deseábamos con todo nuestro corazón que no hubieran precisado utilizar el lavabo de la estación. Nos avergonzábamos porque la antigua estación era desde hacía décadas una vergüenza. Fue una infraestructura pensada en tiempos de la República que empezó a contar con estudios en los años 50 para levantarla en el antiguo Mercat de Sant Lluís, se inició la construcción en los 60 y vivió días gloriosos tras su inauguración en 1972, con unas tiendas, algunas con puertas en Blondel y en la estación, que todavía son maravillosas en la memoria de los que hoy son boomers. La decadencia empezó a finales de los 90. Un abandono que convirtió la infraestuctura en un equipamiento pequeño, sucio, inseguro y oscuro. Todo eso se acabó. Desde ayer Lleida cuenta con una estación que la consellera Paneque calificó como “la más bonita de Europa”. Si no lo es, lo parece mucho. Es amplia y luminosa, tiene valor patrimonial y está al lado de la estación de trenes. Hemos pasado de lo peor a lo mejor. Es una estación impresionante y eso es lo que provocó ayer en los numerosos vecinos que acudieron a la inauguración del equipamiento, una gran impresión. Quedan ahora incógnitas por resolver, sobre todo las relativas al tráfico en un tramo de Príncep de Viana que ya presentaba grandes retenciones en horas punta sin la presencia de autocares. Ha habido poca información sobre estos posibles problemas de movilidad. Esconder la cabeza debajo del ala no es nunca una buena manera de solucionar los problemas. Habrá que ver si las 4 plazas de parada de vehículos durante dos minutos en Roger de Llúria, frente a la pasarela de acceso a la estación, serán suficientes, que no lo parece; si la alternativa del uso del estacionamiento de la estación de trenes es eficaz; y si la presencia de urbanos podrá evitar retenciones en Príncep de Viana, siempre teniendo en cuenta que la actuación policial solo puede ser una solución provisional. Más allá de estos puntos que hay que afinar, lo importante es que Lleida tiene desde ayer una estación de autobuses que no es exagerado decir que es una hermosura.
Un ejército para la UE
La UE necesita un ejército. No puede depender de un hombre inestable que ayer atacó Irán y mañana vete tú a saber qué hará. Y ojo: no hay que invertir el 5% del PIB en defensa para comprar armamento a Trump, como quiere este hombre. Lo que ahora dedican a defensa el conjunto de países de la UE equivale a lo de China y dobla lo de Rusia. Lo que hay que hacer es organizarse para tener un ejército conjunto operativo. Deberes para la próxima década.