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Es impresionante lo que han dado de sí en Lleida los papeles del 23-F desclasificados la semana pasada por el gobierno central. Han dado de sí porque dos periodistas de este diario han hecho una investigación magnífica que nos ha permitido descubrir que un militar de Ca l’Espardenyer de Arbeca fue mano derecha de Milans del Bosch y uno de los cerebros de la asonada, o que un espía de La Torre de Capdella, abuelo del disparatado pequeño Nicolás que adquirió fama mediática con sus excentricidades entre las elites de Madrid DF, fue el único miembro del Cesid condenado por la intentona golpista. Es impresionante lo mucho que han dado de sí en Lleida y lo poco a nivel estatal, hasta el punto que es difícil no sospechar que hemos asistido a un intento de beatificación del rey emérito para consolidar la teoría Cercas, esto es, que Juan Carlos fue un héroe que evitó el golpe de estado. Hay muchos puntos oscuros en la actuación del emérito los meses antes de la asonada que no han aclarado los papeles desclasificados, como sus presiones para que se apartara a Suárez paralelas a los estrambóticos movimientos con políticos de su mano derecha, el general Armada, que no solo se reunió con Reventós, Múgica y Siurana en el famoso almuerzo en casa de este, sino también con Pujol, Tarradellas y varios influyentes empresarios, movimientos de los que no hay mención alguna en los papeles ahora conocidos. Que no haya pruebas para demostrarlo no quiere decir que no podamos sospechar legítimamente, y también razonablemente, que o bien no se han desclasificado todos los papeles o —lo más probable— que muchos de ellos, los más comprometedores para el emérito, no han llegado al siglo XXI. Lo que se ha desclasificado es la confirmación de lo que el exalcalde Siurana, que mantiene intacta su capacidad para dar titulares, calificó como un golpe propio de una película de Torrente. El golpe fracasó, sí, pero triunfó. Triunfó porque Armada no logró presidir el gobierno de concentración ideado, pero poco después Felipe González —al que quería como vicepresidente— indultó a los golpistas, en primer lugar al abuelo pallarés del pequeño Nicolás; y apareció el GAL de Barrionuevo y Vera; y se redactó la LOAPA, que fijó el tope para el desarrollo autonómico al considerarse que los estatutos catalán y vasco, ambos de 1979, habían ido demasiado lejos, lo que fue sin duda una de las principales razones de la intentona golpista; y 45 años después del 23-F existe todavía una ley de secretos franquista que no es pésima porque sea franquista (la ley de Enjuiciamiento Criminal es de 1882), sino porque es pésima y porque mucho nos tememos que ha permitido que no se sepa, entre otras cosas, por qué el emérito elogió al general Armada, en declaraciones grabadas con su amante Bárbara Rey, por no haber dicho nada durante 7 años de prisión. ¿No haber dicho nada sobre qué?

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