David Uclés y el triunfo de la buena literatura
La línea que separa el éxito del fracaso es a veces muy fina. David Uclés puede dar fe de ello. El escritor jienense se ha convertido en el mayor fenómeno mediático de la literatura española en años, gracias a La península de las casas vacías. Comenzó a escribirla en 2009 y tardó quince años en publicarla, tiempo durante el que sufrió el rechazo de todas las editoriales a las que presentó el manuscrito, hasta que Siruela apostó por él. Uclés ha explicado que esta dilación le sirvió para ir reescribiendo y completando la novela hasta su formato definitivo. La obra narra toda la Guerra Civil desde el realismo mágico, a partir de las vicisitudes de una familia de Jándula, el nombre que da en la ficción a su pueblo, Quesada. Para quien no conozca este conflicto clave en la historia reciente del Estado es una buena manera de abordarlo. Su gestación evidencia que el triunfo de Uclés no ha sido fruto de ninguna campaña minuciosamente preparada, porque además las ventas en los primeros meses tras su publicación en 2024 no fueron nada espectaculares. Finalmente, el boca-oreja y el hecho de que personajes tan conocidos como Iñaki Gabilondo, Joaquín Sabina o el hispanista Ian Gibson recomendaran su lectura las disparó hasta el punto de que dos años después se han despachado 400.000 ejemplares. Uclés continúa en la cresta de la ola porque ha ganado el último premio Nadal con otra novela de realismo mágico, La ciudad de las luces muertas. Por si fuera poco, su decisión de plantar un foro sobre la Guerra Civil coorganizado por Arturo Pérez Reverte, al negarse a compartir espacio con José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros, así como porque su título indicaba que no hubo vencedores, sino solo perdedores, ha incrementado todavía más su protagonismo público. Pero volviendo al principio, el éxito de La península de las casas vacías es una prueba de que la literatura bien hecha, la Cultura en mayúsculas, sigue teniendo futuro en tiempos de las redes sociales y los mensajes cortos. Es un motivo para la esperanza en estos tiempos convulsos.
Un relevo muy simbólico
El ministerio del Interior ha nombrado a María Pilar Callejero Cornao como nueva comisaria de la Policía Nacional de Lleida. Será la primera mujer que ocupa este cargo y sustituye a Antonio Royo. Un relevo muy simbólico, ya que este ha sido cesado a las pocas semanas de su designación después de que SEGRE publicara que fue condenado en 2003 por acoso sexual a una subordinada en Gipuzkoa. Un paso adelante que llega días después de que el Director Adjunto Operativo del cuerpo tuviera que dimitir al ser investigado como presunto autor de una violación. Hay que seguir perseverando en esta línea.