Gracias, Trump
Gracias, Trump, por tu maravillosa ignorancia que nos ha permitido vivir con emoción el viaje a la cara oculta de la Luna. Si hubieras abanderado ese proyecto se nos habría atragantado, pero no solo no lo has hecho sino que has intentado reducir un 50% el presupuesto de la NASA, y como es un proyecto ajeno a ti, y precisamente por ello, nos hemos sentido especialmente orgullosos de pertenecer a una especie humana que es capaz de llegar al fin del mundo y más allá, mucho más allá, para satisfacer la misma curiosidad que la ha llevado a conocer todos los rincones de la Tierra. Gracias, Trump, por seguir intentando reducir el presupuesto espacial, ahora en un 25% (el Congreso no te permitió hacerlo en un 50), para que las siguientes fases del proyecto, que incluyen de aquí a 2030 la construcción de una estación en la Luna, se las puedan adjudicar Bezos y Musk, esos individuos con quienes integras un trío de lunáticos en el peor sentido de la palabra. Gracias, Trump, por abochornar al planeta entero hasta el punto de que los líderes de la Unión Europea, Meloni incluida, ya no tienen valor de decirte amén con vergonzoso papanatismo cada vez que sueltas un disparate, es decir: siempre. ¿No te das cuenta de que tú solito has convertido la estrambótica cumbre progresista de ayer y hoy en Pedralbes (un sitio muy progre) en una especie de cumbre de la dignidad? A este nivel han llegado tus grotescas amenazas civilizatorias y apocalípticas. Gracias, Trump, por meterte con el papa y amenazarle con crear un cisma como el que en el siglo XIV dividió el papado entre Roma y Aviñón sin que en ningún momento te hayas sentido ridículo. Gracias, Trump, por hacernos ver a los creyentes, por contraste a ti, que la especie humana es maravillosa y por convencernos a los ateos, por contraste a ti, de que el mundo está lleno de personas fantásticas que palidecen a los todopoderosos malcriados que solo saben hacer patochadas. Gracias por permitirnos valorar la bella imagen de la Tierra desde la Luna y comprender que el universo mira ahí abajo y se ríe de la insignificancia de ese ser ínfimo llamado Donald Trump el Gran Patán.
Psicópatas libres
¿Qué podemos hacer con un expreso como Dino Marcelo Miller, que salió de la cárcel de Lleida el jueves pese a que ni está rehabilitado ni quiere estarlo? Nada. No podemos hacer nada. Es decir: nada más que lo que hacemos: una vigilancia no invasiva en la que el psicópata –así lo definen los profesionales que lo han tratado– no vea condicionada su libertad, porque ha cumplido la pena. Esto es lo que debemos hacer porque eso es lo que hace una sociedad decente. La alternativa es el modelo Trump, y en ese modelo los psicópatas dirigen el mundo.