Teletrabajo. El paraíso de las contradiciones
RRHH | SeleccióN del TalentO
Según el Observatorio Nacional de Tecnología y Transformación Digital, España era antes de la pandemia el país europeo con menor experiencia en teletrabajo, y también el menos preparado. Sólo el 25% de los trabajadores lo habían hecho alguna vez frente al 60% de media entre los 27 países de la Unión Europea. Dejada atrás la pandemia, España continúa a la cola, y hoy el porcentaje se sitúa en torno al 15% frente al 23% de media los países de la UE.
Beneficios del remoto
La flexibilidad, entendida esta como la mayor autonomía profesional a la hora de realizar las tareas; la mayor conciliación de la vida personal con la profesional; la reducción de tiempo y de gastos en los desplazamientos; facilitar la desconexión digital, entendida esta como el respeto por parte de la empresa de los horarios de la jornada y de descanso asignados al teletrabajador; la disminución del absentismo laboral. En lo que todos los expertos parecen estar de acuerdo es que el absentismo en el trabajo en remoto es más bajo si se toman medidas dirigidas a mantener viva la comunicación de la empresa con el empleado.
Efectos perniciosos
Hacen referencia fundamentalmente a la modalidad de trabajo en remoto desde el propio domicilio, ya que el que se realiza en coworking los individuos cuentan con una nueva comunidad laboral de compañeros que ya sea de la misma empresa o de otras, actúan como inhibidores de los efectos negativos sobre el teletrabajador y por el propio horario al que es más fácil poner límites. Entre los efectos negativos más frecuentes del trabajo en remoto están: aislamiento social y invasión del espacio por parte de otros miembros de la familia y la calidad del trabajo.
El síndrome de la cabaña
Si no queremos que el menor contacto humano que supone esta modalidad del trabajo nos lleve a sentirnos como prisioneros en un espacio infinitesimal, debemos potenciar todas las medidas que producen efectos positivos y minimizar aquellas que producen efectos perniciosos. Entre estas últimas: contar con un espacio de trabajo separado y no “viajar itinere’’ por toda la casa, programar un café virtual de distensión con otros colegas, respetar los horarios pactados, etc., evitando que una excelente modalidad del trabajo se convierta en un elemento desencadenante del estrés, en un estresor.