Año nuevo, vicios viejos
E l primer partido del 2026 no ha significado cambio alguno en la errática trayectoria del Atlètic Lleida. El parón navideño no ha servido para nada. Ni desconexión, ni autocritica, ni cargar las pilas... Se ha cambiado de presidente, ha llegado un nuevo director deportivo, dos fichajes... pero el equipo sigue mostrando las mismas carencias de siempre.
No se trata no entrar en los play off de ascenso en el debut en Segunda RFEF. Tampoco hay que exigir tanto a un equipo que por primera vez milita en la cuarta categoría del fútbol español, pero sí al menos intentar salvar la categoría y visto lo visto en un desangelado Camp d’Esports, queda mucho trabajo por hacer...y tener mucha suerte.
Si el partido de ayer fuese un combate de boxeo, el equipo leridano hubiese sido descalificado por falta de combatividad y acierto.. Y una cosa más. A los escasos aficionados que se atrevieron a acudir al campo, habría que hacerles un monumento: Frío, tarde-noche desapacible, terreno de juego en pésimas condiciones y un horario imposible porque a las doce del mediodía jugaba también el Lleida en casa y habría que dar algo más de vidilla al maltrecho césped.
Por cierto, a los seguidores del Reus Reddis habría que recordarles que están prohibidas las bengalas en los campos de fútbol. Las encendieron en el tramo final y el árbitro mandó detener el partido hasta que se apagaran por sí solas. Y lo hizo constar en acta.