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SALUD DERECHOS

Una vecina de Andorra explica su experiencia al tener que ir a Barcelona para poder abortar

"Necesitaba estar cerca de mi casa" Su bebé tenía múltiples afectaciones y los médicos determinaron que el embarazo era “inviable”

Elisabet Sans explica la seua experiència quan fa 6 anys va haver d’anar fins a Barcelona per poder interrompre l’embaràs.

Elisabet Sans explica su experiencia cuando hace 6 años tuvo que ir hasta Barcelona para poder interrumpir su embarazo. - C. SANS

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Un bebé con una afectación cerebral, pulmonar, de columna y de corazón importante y una alteración cromosómica. Los médicos determinaron que era inviable llevar a término el embarazo y, sin embargo, a Elisabet Sans, vecina de Andorra, le resultó imposible, hace ahora seis años, que le practicaran el aborto en el país, cerca de su casa. “Cuando los médicos me informaron que la única opción que tenía era la de interrumpir el embarazo fui a la CASS (Seguridad Social andorrana) con el informe médico y cuando me dijeron que no tenía ninguna opción de realizarlo en el país no me lo podía creer”, cuenta la mujer. “Vivo a 7 minutos del hospital y yo lo que necesitaba era pasar cuanto antes por el proceso y volver a mi casa, porque yo no quería estar con nadie”, añade.

“El trayecto de mi casa hasta Barcelona, que son algo más de dos horas, se me hizo eterno, es difícil de imaginar”, “yo ya sabía a lo que iba y una vez allí la espera en el hospital, la práctica del aborto y volver para tu casa encontrándote fatal, tanto física como emocionalmente, eso no es humano”, recuerda. 

La mujer estaba embarazada de 16 semanas. “Hay que despenalizar el aborto, primero de todo porque es un derecho humano, un derecho fundamental de las mujeres, y que todavía hoy esté prohibido no tiene ninguna lógica a mi parecer”, opina. “Hay veces que no se trata de una elección voluntaria sino que se trata estrictamente de una cuestión médica, como fue mi caso, y aún y así, no me dieron ninguna opción de hacerlo cerca de mi casa”, lamenta.

La penalización en el Principado obliga a viajar a muchas mujeres andorranas para interrumpir su embarazo de manera segura. “Tener que salir de Andorra ya implica unos costes económicos que también hay que ver si las mujeres lo pueden asumir”, asegura. Implica consulta, práctica del aborto, viaje de ida y vuelta y mucha burocracia “que en esos momentos es lo último que tienes ganas de hacer”, insiste esta vecina de Andorra. 

Al respecto, concluye que durante todo este proceso “lo que necesitas es acompañamiento emocional y no tener que pagar facturas y llevar a cabo toda la burocracia requerida porque en tu país está penado hacer lo que los médicos te han dicho que era la única opción que tenías”.

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