ENTREVISTA
Joel Castanyé Daniel
El cocinero de Bellvís celebra la consecución esta semana de la segunda estrella Michelin de La Boscana como el reconocimiento a una vida dedicada a la cocina, a la familia y a los productos de proximidad

Joel Castanyé Daniel - J.GÓMEZ
¿Cómo vive haber logrado la segunda estrella Michelin?
Piel de gallina, de verdad. Yo, a los 20 años, ya soñaba con ganar una estrella Michelin. Estudié cocina a la Escola d’Hostaleria, después en Sant Pol. Allí, al cabo de tres meses, apareció Ferran Adrià, en el año 95, y nos hizo una menestra de verduras en texturas. Aquello me marcó. Pensé: “yo quiero ir por aquí, por el camino de la creatividad”. En mi cabeza yo ganaba la primera estrella a los 20, pero en Lleida vamos en tractor, más despacio… y las cosas salen más buenas. La primera llegó a los 40. Ahora tengo 49 y acabamos de lograr la segunda. Siento que hemos encontrado nuestro camino creativo a partir de esa idea de las verduras en texturas, llevada a la fruta de Lleida. Es como unirlo todo de una manera mágica. Trabajamos con producto humilde, con productores que conocemos desde siempre, que son amigos, payeses con los que hemos crecido. Eso lo hace todo muy emocionante.
¿Cuál es el siguiente paso para La Boscana?
Seguiremos por el camino de esta “cocina frutal”, un nombre que define muy bien lo que hacemos. Porque nadie dice que un higo valga menos que la mejor gamba del mundo. La fruta nos está llevando a sitios nuevos. A nivel visual y de texturas es brutal: cortas un paraguayo, lo marcas a la brasa… aparecen colores casi transparentes, sabores nuevos. Hemos comido fruta toda la vida de una manera, y ahora la estamos transformando en otra cosa. Intentamos que la técnica no pase por encima de la fruta, sino que la realce. La segunda estrella nos permitirá ser todavía más atrevidos dentro del menú: introducir algún plato “muy raro”, enseñar cosas nuevas. Un menú degustación tiene que tener aristas; si todo es solo “muy bueno”, te cansas. Necesitas platos que refresquen, que sorprendan, que incluso incomoden un pelín.
¿Qué supone haber conseguido este premio para su familia y equipo?
Ver a mi madre que aún sigue emocionadísima es una satisfacción enorme. Nuestra trayectoria familiar es muy bestia y yo estoy feliz. También lo es por el equipo de La Boscana: gente joven, algunos recién salidos de la escuela de hostelería. Maduran como personas, avanzan técnicamente. También es un premio para los clientes, que acaban siendo amigos. Y, por supuesto, es un premio para la zona. Somos una comarca pequeñita, cuando pasa algo bueno, lo celebra todo el mundo.
Un gran éxito vinculado a la familia y al territorio del Pla
historia de la segunda estrella Michelin no se entiende sin dos palabras: familia y territorio. La familia Castanyé la formaron Roser y Daniel y sus hijos Jordi, Rubén y Joel Castanyé cuya vinculación con la restauración empezó el 1986, cuando abrieron el restaurante Resquitx en Golmés. Desde entonces el negocio no ha dejado de crecer hasta convertirse en una referencia en la zona para menús del día y todo tipo de eventos: bodas, comuniones, banquetes. En 2009 la familia dio un paso más y abrió La Boscana en Bellvís. Alli conviven naturaleza, un restaurante y una gran zona de banquetes y eventos.