MEMORIA
Rescatados del olvido en Grenoble
Una investigadora gala identifica a 56 exiliados españoles que murieron en un campo de concentración en esta zona de Francia. Cuatro de ellos son leridanos: un anciano y tres niños

Léa Barril con el alcalde de La Tronche durante la ceremonia. - PALOMA DELGADO ROZIER
Del 2 de febrero al 12 de julio de 1939, un total de 2.549 refugiados españoles que huían tras la Guerra Civil fueron internados en un campo de concentración de Grenoble, situado en el parque Paul Mistral, en el corazón de esta ciudad francesa. Ahora, gracias a una investigadora gala, se han podido identificar los 56 que fallecieron y fueron enterrados en una fosa común, rescatando su historia del olvido. Entre ellos hay cuatro leridanos: un anciano y tres niños de corta edad. En la lista figuran como María Peidro Guil, de 2 años, de Lleida; Alberto Trenc Piqué, de 10 meses, de Alcampell; Isabel Expósito Ramírez, de 6 meses, de Llavorsí; y José Baró Rubio, de 82 años, de Ponts.
Así lo explica a SEGRE Léa Barril, doctoranda en la Universidad de Grenoble Alpes, que ha investigado las oleadas migratorias desde España. Una investigación que permitió que a finales del pasado noviembre se les rindiera un homenaje en el cementerio de La Tronche, donde reposan sus restos. Tras llegar a Grenoble en 1939, fueron trasladados a otro campo “donde permanecieron aislados tras alambradas. Había pocos médicos y enfermeras en el centro, no se hacían consultas por la noche y se impuso una cuarentena de 16 días, negando el acceso a la ayuda de emergencia y a las donaciones de la población. Las enfermedades se propagaron rápidamente”, señala. Los refugiados murieron a causa de enfermedades infecciosas, desnutrición, frío, agotamiento y por no tener acceso a atención médica a tiempo, destaca Barril. Inicialmente, fueron inhumados en las fosas comunes de los cementerios Saint Roch, en Grenoble, y del Petit Sablon, en La Tronche. Cinco años más tarde, sus cuerpos fueron exhumados y trasladados de manera anónima al osario de Grenoble y al de La Tronche.
“Ha sido un trabajo muy largo. He consultado absolutamente todos los archivos (municipales, departamentales y nacionales) sobre este tema, incluyendo la prensa de la época. Los nombres y apellidos fueron modificados, e incluso en los registros de estado civil e inhumación, todos fueron afrancesados. Mi intención ha sido devolver a los refugiados españoles lo que les habían arrebatado: su identidad”, remarca la investigadora. De esta lista, 25 de las víctimas eran catalanas y 45, menores.
Llamamiento para encontrar a más familias de los fallecidos
Para que esta historia no quedara solo en su tesis doctoral, Barril contactó con el alcalde de La Tronche para poder instalar una placa conmemorativa y organizar una ceremonia, a la que asistieron familiares de los exiliados allí enterrados. La Embajada de España en París financió una parte importante del acto, según destaca. Su misión ahora es dar difusión para poder localizar a más familias. Las personas interesadas pueden contactar con ella a través de lea.barril@univ-grenoble-alpes.fr.