SEGRE

MEMORIA

Lleida vuelve a clamar el “nunca más”

Con la colocación de cinco nuevas Stolpersteine en homenaje a deportados a campos nazis. “Mi abuelo recordaba los nombres de sus compañeros fallecidos para que nadie los olvidara”

Alumnas y alumnos de institutos leridanos leyeron la biografía de los deportados, ayer en el acto junto a la escultura Fita en Cappont. - ÀLEX FORNÓS

Alumnas y alumnos de institutos leridanos leyeron la biografía de los deportados, ayer en el acto junto a la escultura Fita en Cappont. - ÀLEX FORNÓS

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Tropezar con la memoria. Ese el objetivo de las Stolpersteine instaladas en diferentes calles de los municipios para recordar y rendir homenaje a aquellos que fueron deportados, y en su mayoría, asesinados por el régimen nazi en campos de concentración. Desde ayer, Lleida ciudad ya cuenta con 46 tras instalar los últimos cinco adoquines con los nombres de Carmel Chacó Palau, León Luengo Muñoz, Ramon Vidal Tomàs, Sabino Vallejo San Pedro y Antoni Mir Jové, este último el único de ellos que sobrevivió a la barbarie. El itinerario comenzó en la calle Comerç, siguió por Blondel y acabó en la escultura Fita, en la calle Jaume II. Allí se colocaron tres adoquines y se hizo un acto con autoridades, entidades memorialistas y familiares procedentes de Francia, Santander y Rumanía, entre ellos el exprimer ministro rumano Petre Roman.

El concejal de Derechos Civiles, Roberto Pino, destacó el compromiso de la Paeria con la memoria democrática, que calificó de “prioridad de ciudad”, y dijo que casi el 30% del presupuesto de su departamento se destina a actividades vinculadas a recordar a las personas deportadas. Por su parte, Josep Ramon Segura, del Centre Excursionista de Lleida, volvió a reivindicar la urgencia de crear un centro de interpretación de la Guerra Civil en la ciudad porque dijo, “hemos avanzado pero aún queda mucho trabajo por hacer y todavía hay colectivos, como los brigadistas internacionales, de los que se desconoce su historia”. En la misma línea, Josep San Martín, de Amical de Mauthausen, recordó a los “que pagaron un alto precio, incluso con su propia vida, por mantenerse fieles a la democracia” e instó a “tener siempre viva la memoria en nuestras calles”.

Patricia explicó que su abuelo, Antoni Mir Jové, originario de Alcarràs, vivió más de cuatro años de “hambre y trabajo esclavo” y salió de Mauthausen pesando solo 33 kilos. “Nunca le oí una palabra de odio o de rencor y siempre me decía que no dejara que nadie olvidara por lo que pasaron. Sobrevivió recordando los nombres de sus compañeros fallecidos”, aseguró. Mientras, Marc Majós, Laura Gallart y Carla Martínez, de los INS deAlmenar y Caparrella, destacaron la “gran experiencia” que vivirán el próximo mayo, cuando viajen al campo de Mauthausen dentro Projecte Buchenwald-Mauthausen.

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