La identificación de un mecanismo biológico clave en la leucemia abre nuevas vías para su diagnóstico y tratamiento
Investigación del Instituto Josep Carreras sobre un 'interruptor de apagado' molecular

El equipo de investigación de Maribel Parra, del Instituto Josep Carreras.
Un equipo del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras (IJC) ha identificado un mecanismo biológico que actúa como 'interruptor' en el linfoma difuso de células B grandes (LBDCG), el tipo de cáncer hematológico más común y uno de los más agresivos. La investigación revela que la proteína HDAC7 cumple una doble función: resulta esencial para la formación de un sistema inmunitario sano y, cuando desaparece de las células tumorales, la enfermedad se vuelve mucho más agresiva.
El estudio, publicado en The Journal of Immunology, demuestra que restaurar el HDAC7 en células cancerosas puede ralentizar o incluso detener el crecimiento tumoral. El LBDCG afecta a los linfocitos B del sistema inmunitario, responsables de producir anticuerpos que protegen de las infecciones. Representa aproximadamente el 40% de los casos de linfoma no Hodgkin en todo el mundo. Aunque algunos pacientes responden bien a la quimioterapia estándar R-CHOP, un porcentaje significativo no lo hace, hecho que convierte la identificación de casos con mal pronóstico en un reto clínico fundamental.
El equipo del IJC, liderado por la doctora Maribel Parra y las investigadoras Ainara Meler i Mar Gusi-Vives, ha analizado muestras tumorales de pacientes y datos de supervivencia de 292 casos con LBDCG. Los resultados muestran que los pacientes con niveles reducidos de HDAC7 tenían un pronóstico significativamente peor que aquellos con niveles más elevados de esta proteína.
El papel clave en el entrenamiento inmunológico
Cuando el sistema inmunitario se enfrenta a un patógeno nuevo, los linfocitos B se concentran en los centros germinales de los ganglios linfáticos. En este entorno, se someten a un proceso de "entrenamiento" intensivo: proliferan rápidamente, perfeccionan su capacidad de reconocer al agente infeccioso y se diferencian en células productoras de anticuerpos altamente eficaces. Este proceso es fundamental para conseguir una respuesta inmunitaria adecuada.
El equipo del IJC ha demostrado en modelos murinos que el HDAC7 actúa como una reguladora central de este proceso. La eliminación de esta proteína en los linfocitos B impide que completen su maduración: las células quedan bloqueadas en un estado inmaduro, no generan los anticuerpos adecuados y no llegan a convertirse en células inmunitarias plenamente funcionales. Sin HDAC7, el entrenamiento del sistema inmunitario no da los resultados esperados.
Implicaciones terapéuticas del descubrimiento
El hallazgo más relevante proviene de experimentos de laboratorio donde el equipo restauró artificialmente la expresión de HDAC7 en células tumorales de LBDCG. El efecto fue claro: las células cancerosas dejaron de proliferar, empezaron a morir y los tumores se redujeron significativamente al reactivar este "interruptor". Estos resultados indicarían que el HDAC7 actúa como un supresor tumoral natural encargado de controlar la proliferación de los linfocitos B.
Según el IJC, la pérdida de esta proteína contribuye directamente al desarrollo y la progresión del cáncer. Las implicaciones para el pronóstico de los pacientes serían "importantes", tal como señala el instituto en una nota de prensa. El descubrimiento abre nuevas vías para el diagnóstico y tratamiento de este tipo de linfoma, especialmente para identificar aquellos casos con más riesgo de mal pronóstico y desarrollar terapias dirigidas a restaurar la función de esta proteína reguladora.