CEREMONIAS
Aremi celebra medio siglo de historia
La entidad conmemoró ayer su 50 aniversario con una gala que reunió a usuarios, profesionales y autoridades. El acto contó con un concierto del pianista Antoni Tolmos y una cena de proximidad

El alcalde de Lleida reconoció a la presidenta de Aremi y a algunos de los socios fundadores. - AMADO FORROLLA
La entidad leridana Aremi —dedicada a acompañar a personas con discapacidad cerebral y pluridiscapacidad a lo largo de su vida— celebró ayer el acto institucional de su 50 aniversario en su sede de Lleida, en una jornada con todas las entradas agotadas que reunió a usuarios, familias, profesionales y autoridades para conmemorar cinco décadas de trabajo dedicado a las personas con parálisis cerebral y pluridiscapacidad el mismo día en el que se firmaron los primeros estatutos de la entidad 50 años atrás.
La presidenta de Aremi, Maria Mercè Batlle, recordó los inicios del proyecto, cuando “ocho familias de Ponent decidieron moverse para crear un espacio para sus hijos”. Batlle, quien se mostró emocionada por todo lo logrado, describió a Aremi como una “pequeña semilla que no ha dejado de crecer” y que, según destacó, ha dado lugar a una entidad que hoy atiende directamente a cerca de un centenar de personas y ofrece servicios permanentes de asesoramiento. Durante su intervención, Batlle también evocó momentos difíciles como la riada de 1982, que destruyó la primera escuela de Aremi situada a las orillas del río Segre. Asimismo, apuntó a los retos de futuro, como el proyecto de creación de un aula 0-3 para atender a bebés con problemas de neurodesarrollo: “Queremos ayudar desde el inicio de la vida”.
Por su parte, el alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa, presidió el acto y entregó una placa institucional a la presidenta, destacando “su papel como motor de un proyecto fundamental para la ciudad”. La velada culminó con un concierto de piano a cargo del músico Antoni Tolmos y una posterior cena con productos de proximidad por parte de la Fundació Coma de Meià, que puso el broche final a un acto que fue más allá de lo institucional para convertirse en una celebración compartida.