Dodó Escolà, el precursor de La Trinca
Nacido en Artesa de Segre, se hizo popular en los 50 y 60 por sus canciones irónicas sobre temas de actualidad. Sus éxitos se bailaron en todas las salas de fiestas y las primeras discotecas

Dodó Escolà con su primera orquesta.

Dodó Escolà con su primera orquesta.

El cantante de la Noguera en una de sus visitas a su Lleida natal. - FONS PORTA / ARXIU FOTOGRÀFIC IEI

Dodó Escolà, el precursor de La Trinca

Dodó Escolà, el precursor de La Trinca

Dodó Escolà, el precursor de La Trinca

Dodó Escolà, el precursor de La Trinca

Dodó Escolà, el precursor de La Trinca

Dodó Escolà, el precursor de La Trinca
Domingo Escolà Balagueró (Artesa de Segre, 1920-Barcelona, 2005) no lo tuvo nada fácil para poder dedicarse a la música, su verdadera vocación. Sus padres tenían una fábrica de chocolate en la localidad de la Noguera, pero la Guerra Civil hizo que fuese reclutado para formar parte de la Lleva del Biberó republicana. Tras finalizar la contienda, tuvo que apechugar con siete años de servicio militar obligatorio. Una vez cumplidos sus deberes para con la patria, se trasladó a Barcelona, donde fijaría su residencia tras fundar en 1945 la Orquestra Domingo Escolà, tocando todos los bailables de la época, incluyendo dos clásicos de la posguerra, Rasca Yu, de Bonet de San Pedro (1940), y La vaca lechera, de los maestros Fernando y Jacobo García Morcillo (1946). Eso le abrió los ojos y en 1949 ya se presentó en solitario como Dodó Escolà. A la sombra de la poderosa discográfica Belter inició una triunfal carrera, cantando en castellano y en catalán (una proeza en esa época), poniéndole letra y música, con mucho humor, a temas de la actualidad del momento. Vaya, lo que muchos años después harían, con idéntico éxito, Josep Maria Mainat, Toni Cruz y Miquel Àngel Pasqual, o sea, La Trinca. Sus canciones se convertían en inmediatos éxitos en la radio y eran imprescindibles en salas de fiesta y en las incipientes discotecas con música en directo.
Probablemente a las actuales generaciones su nombre y su música no les sonarán de nada, pero los nacidos en los 50 y 60, su época de mayor esplendor, se sabían de memoria temas como los de ¿Qué pasa en el Congo? o El pez junto a canciones irónicas dedicadas al fútbol, El árbitro ideal; a la inmigración, Mustapha. Y en catalán, éxitos como Un lloro, un moro i un mico, Gitano català, El pinxo, Barcelona sí que és bona o la hilarante Rustifly, Escudella de pagès. Ahora se cumplen 20 años de su muerte, pero su música sigue viva.