XLV
Lleida se vuelca en un Aplec del Caragol masivo, tórrido y convertido en macrofiesta
Jornada central multitudinaria y regada con agua tras superarse los 34 grados

Foto de grupo de Los del Natació, en un parcela con ventiladores instalados para combatir el calor. - PAU PASCUAL PRAT
Los Camps Elisis de Lleida viven su fin de semana más festivo. El Aplec del Caragol, que este año alcanza su 45 edición, es la fiesta por antonomasia de la capital del Segrià. La jornada central estuvo marcada por el buen ambiente, las ganas de pasarlo bien y el calor. Hoy se vivirá la última jornada en una de las ediciones más multitudinarias.
Es la macrofiesta por excelencia de la ciudad de Lleida. Este año alcanza su 45 edición y no para de crecer, porque tiene mucho calado entre los leridanos y es un evento transversal, que pasa de generación a generación. Es el Aplec del Caragol. Tres palabras que son sinónimo de gastronomía, fiesta y buen ambiente. A la de este año también se le puede añadir el calificativo de tórrido, porque, con el termómetro alrededor de los 35 grados, los abanicos y las pistolas de agua —estas últimas especialmente entre los más jóvenes- se han convertido en un elemento más del atrezzo de los aplequistes, vestidos con las camisetas identificativas de cada colla, la panyoleta y el sombrero de paja. Varias colles que han instalado piscinas para refrescarse mientras que otras han optado por sistemas de ventilación. Hidratarse bien y buscar una buena sombra, son algunos de los consejos de los expertos.
La fiesta ayer empezó temprano para aquellos que no trasnocharon en la primera velada de verbena, que se alargó hasta primera hora de la mañana de ayer. Algunos empezaron con un buen desayuno, otros optaron por llegar al mediodía y también hubo quienes esperaron a la hora del almuerzo. En los menús no faltaron los caracoles. Hubo muchas colles que optaron por hacerlos a la llauna pero también había a la gormanta y en las tradicionales cassoles de tros. Pero no es algo que se planifique de un día para otro. Llevan meses preparándose, hay grupos que contratan a cocineros mientras que otros optan por que los collistes sean los chefs. Pero no solo de caracoles se alimentan. Ayer podían verse grandes cazuelas con ternasco con patatas y cebolla, xató o fideuá. Una comida que se alargó durante horas y que dio pasó a una tarde de música, juegos y celebración.
De entre los actos de la primera parte de la jornada, cabe destacar la ofrenda floral a la estatua de Manolo Calpe, impulsor del Aplec. Asistió el alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa. Hubo pasacalles con los Trabucaires dels Trons y la charanga Bé i Band. También hubo garrotins, DJ’s en las diferentes parcelas, animación y el Concurs d’allioli fet a mà en la colla Amunt i Avall. Tras la comida, arrancaron nuevamente las actividades los gustos y edades. Sobre las 16.00 horas arrancó la tercera edición de la Petita Rua de l’Aplec. También hubo bingo musical (Lo Marraco), el Campionat Mundial Canya-Polvoró- Canya (Caragolillo Brillo), karaoke, charangas, concierto con la orquestra Saturno en el Pabellón 3, carrera de caracoles y exhibición castellera, entre otras muchas actividades. No faltaron tampoco los respectivos tardeos, que dieron paso a la cena y la segunda noche de verbena. ¿Cuánto le cuesta el Aplec a un peñista? El precio medio suele situarse entre los 150 y los 200 euros pero depende de cada colla. Además, en muchas de ellas, los miembros lo pagan en cuotas.
En este sentido, hay que tener en cuenta que, como mínimo, se participa en cuatro ágapes (la cena del viernes, el almuerzo y la cena del sábado y el almuerzo del domingo). Otras ya empezaron las primerasprimeras comidas el jueves durante el montaje y también hay las que incluyen el desayuno. A ello, hay que sumar material y si se contrata personal como cocineros o DJ, por ejemplo. Hay un intenso trabajo de preparación previa, especialmente de aquellos miembros que lideran las colles, por ejemplo para repartirse tareas y asegurar que todo vaya sobre ruedas. Hasta el obispo Que el Aplec tiene una gran capacidad de atracción está fuera de toda duda. Que se lo pregunten a James Batemon, estrella del Hiopos Lleida, o a Joel Parra y a Juan Nuñez, jugadores de baloncesto del FC Barcelona, que se dejaron ver por los Camps Elisis.
También vivió su primer Aplec el obispo de Lleida, Daniel Palau, que el próximo julio cumplirá un año en su cargo. También hay media docena de periodistas internacionales, en un viaje organizado por la Fecoll con la intención de ganar promoción fuera del Estado y para conseguir que sea declarado Fiesta Turística Internacional y hoy recibirá la visita de la agencia Reuters. En definitiva, una macrofiesta 100% leridana que goza de una salud excelente.
Una veintena de asistencias y un traslado por una lesión
“El balance de estas primeras horas es muy positivo. Hay muchas ganas de fiesta y de que haya un buen ambiente”, explicó Ferran Perdrix, presidente de la Federació de Colles de l’Aplec del Caragol (Fecoll). Sobre la noche del viernes al sábado, Perdrix comentó que “ha habido algo más de 20 asistencias y solo un traslado, por una persona que sufrió una lesión en una pierna y ha sido evacuada para que le hicieran una radiografia”. Hay un gran despliegue de Guadia Urbana, Mossos d’Esquadra y seguridad privada. Solo de estos últimos, del que se encarga la organización, hay 130 personas.