SEGRE

XLV

Nuevo Aplec del Caragol al rojo vivo

Superando de largo los 30 grados, Lleida cerró la fiesta gastronómica por excelencia con 200.000 ‘collistes’ y visitantes. La telefonía se colapsó unas horas ante la multitud usando el móvil

‘Serpiente’ multicolor por la ciudad. Como en el símil ciclista, la rúa del Aplec fue ayer una gigantesca ‘serpiente’ multicolor por el centro de Lleida. - DESPENYATS

‘Serpiente’ multicolor por la ciudad. Como en el símil ciclista, la rúa del Aplec fue ayer una gigantesca ‘serpiente’ multicolor por el centro de Lleida. - DESPENYATS

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La 45 edición del Aplec del Caragol de Lleida cerró ayer tres intensas jornadas de fiesta gastronómica multitudinaria batiendo de nuevo récords de participación y ‘sufriendo’ igual que el año pasado temperaturas veraniegas, por encima de los 30 grados. El domingo arrancó como es tradicional con el desfile por el centro de la ciudad a ritmo de charangas.

Lleida vivió desde el viernes al calor del Aplec, y nunca mejor dicho. Igual como sucedió el año pasado, el mercurio desbocado del termómetro no parecía indicar que aún estamos en primavera. “¡El cambio climático!”, exclamaban con ironía muchos collistes que aguantaron impertérritos una nueva edición del Aplec al rojo vivo. En este sentido, Climadelleida/meteoponent informó que el viernes se llegó a los 35,3 grados en la ciudad, “el día más caluroso del año” hasta entonces y “el segundo día de más de 35 grados más precoz de los últimos 86 años”. “Es igual, somos de pedra picada”, sentenció el presidente de la Federació de Colles, Ferran Perdrix, aunque reconoció que la palabra más ‘buscada’ de la fiesta era “sombra”. Sea como sea, la meteorología estival no restó un ápice de participación. 

Todo lo contrario, al récord de temperatura se sumó también el de presencia de collistes y visitantes. “En torno a las 200.000 personas”, aventuró Perdrix ayer al mediodía, a falta de cerrar los últimos números. Eso sí, “desde última hora de la tarde del sábado y hasta bien entrada la madrugada del domingo, se colapsaron las comunicaciones”, desveló. “Fue tan grande el volumen de gente usando el móvil, que las antenas de esta zona de Lleida no lo soportaron y la telefonía dejó de funcionar durante unas horas”, explicó como ejemplo de la multitud que se congregó en el momento cumbre del Aplec en los Camps Elisis. Una multitud que, tras una noche sin descanso, también se apuntó por la mañana al tradicional desfile de colles (este año en el Aplec fueron 124, tres más que en 2025) por el centro de la ciudad, con la imposición de escarapelas en los pendones de cada peña. Perdrix destacó que fue “una rúa espectacular, de las más participativas en años, una ‘serpiente’ de color más larga que nunca”.

Desde la Federació de Colles también destacaron “los incidentes a la baja” de una fiesta que se vive con “un gran espíritu de convivencia entre personas de todas las edades”. Así, hasta primera hora de la tarde de ayer el hospital de campaña habilitado en el recinto había atendido a 120 personas, casi setenta menos que el año pasado, la gran mayoría por cortes y quemaduras de carácter leve o alergías y picaduras de mosquito. Se registraron tres traslados al hospital Arnau, no graves, por ejemplo torceduras (el año pasado fueron seis).

Movilidad, a mejorar

Siempre hay cosas a mejorar, y la movilidad es una de ellas. El número de taxis en la ciudad “no alcanza”, y las esperas en algún momento “pueden superar los 30 o 40 minutos”. Además, también hubo quejas por los autobuses nocturnos gratuitos que estrenó el año pasado la Paeria para el Aplec. “¡Esta vez eran de pago!”, criticaron. Los hoteles también colgaron el cartel de completo. Perdrix comentó que “hemos visto ya mucha oferta de pisos en la red, ¡y a precios de Barcelona!”.

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