RELIGIÓN
En defensa de la dignidad
León XIV pronuncia una homilía en catalán y castellano ante 40.000 fieles en el Estadi Olímpic de Barcelona. Pide que “este país sea un espacio acogedor para todos” y reivindica el diálogo

Multitudinari recorregut del pontífex a bord del papamòbil ahir quan va arribar a l’Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona. - KIKE RICÓN / POOL / EUROPA PRESS
“¡Viva el Papa!” fue el cántico con el que alrededor de 40.000 fieles recibieron ayer a León XIV al Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona en el marco de la vigilia de oración. El pontífice accedió al recinto minutos antes de las 20.00, montado en el papamóvil, y los gritos de jolgorio y aplausos de los presentes le dieron la bienvenida. Muchos feligreses habían llegado a Montjuïc horas antes, ansiosos por vivir de cerca el que supone el acto más multitudinario de la visita del Santo Padre a Catalunya.
En su homilía, el Papa pidió “que este país sea un espacio acogedor para todos”, donde cada persona “sea respetada en su dignidad y amada por lo que es”. El pontífice reivindicó el diálogo, la búsqueda de la verdad y el bien común, y habló en catalán más minutos de los que estaban previstos inicialmente. Su discurso ante el entregado público incluyó una reflexión sobre las situaciones de dificultad y el pontífice abogó por un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades la salud mental, al contestar a la pregunta de una joven que pasó por una depresión. Además, lamentó la violencia contra las mujeres que a menudo desemboca en “feminicidios” y pidió a todos abordar este problema, personalmente y como sociedad.
El pontífice aterrizó al aeropuerto de El Prat a las 12.45 y se dirigió a la catedral de la Santa Creu i Santa Eulàlia, donde presidió un rezo junto al cardenal arzobispo de Barcelona Joan Josep Omella. Justo al salir del templo, León XIV saludó en catalán a los fieles con un “Bon dia i bona hora! Germans i germanes”. Después del almuerzo, recibió en una audiencia privada al president de la Generalitat, Salvador Illa, en el Palau Episcopal, a la que el líder del Ejecutivo catalán acudió con su esposa y le agradeció al Papa su “sensibilidad hacia Catalunya”.