ENTREVISTA
Mireia Grossmann, fisioterapeuta: "Solo se habla del suelo pélvico cuando da problemas"
Divulgadora especializada en salud sexual femenina y con más de 200.000 seguidores en Instagram, impartió ayer en la UdL un taller para tomar conciencia sobre esta parte del cuerpo de las mujeres

Mireia Grossmann - JORDI ECHEVARRIA
¿Cómo llegó a especializarse en el ámbito del suelo pélvico?
Casi por casualidad. No estudié fisioterapia hasta los 40 años. Antes venía de otras disciplinas, sobre todo de la medicina oriental. Tenía una relación muy corporal con el trabajo, pero sentía que necesitaba conocer mejor el cuerpo desde otro enfoque. En la universidad me apunté a una asignatura optativa de salud de la mujer que me impactó mucho y me hizo tomar conciencia de que no sabía prácticamente nada de una parte fundamental de mi propio cuerpo.
¿A qué se refiere con que no sabía nada?
Me hizo ver el silencio enorme que rodea al suelo pélvico. Es un ámbito del cuerpo que solo existe cuando hay problemas. Si no, ni se habla ni se conoce. Es un gran desconocido, por lo tanto, cuando no conoces algo, no sabes cuidarlo y tampoco te planteas hacerlo. La gente suele reducirlo a la incontinencia urinaria, pero el suelo pélvico va mucho más allá: sostiene el sistema urinario, ginecológico, sexual y anal. Todo está conectado.
¿Qué hábitos pueden dañarlo sin que seamos conscientes?
Uno es la mala gestión de la respiración, especialmente en el esfuerzo físico. El cuerpo funciona como un sistema de presiones. Cuando no se coordina bien la respiración con el movimiento, esa presión se acumula y acaba afectando al suelo pélvico. Algo muy habitual es hacer fuerza conteniendo la respiración: levantar peso, abrir un bote, cargar bolsas… Los deportes de gran impacto tampoco le van bien, ni llevarlo a límites demasiado extremos, a diferencia de lo que nos hacen creer.
¿Qué señales pueden indicar que la zona está afectada?
Una de las más características es la sensación de llevar un tampón mal colocado. También puede aparecer sensación de peso en el bajo vientre o molestias en las relaciones. El problema es que son síntomas poco claros y muchas mujeres no los identifican a tiempo porque nunca se les ha prestado atención.
¿Qué recomendaría como prevención?
Lo primero es hacerse una valoración con un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico, como una ITV. Un hábito básico para prevenir es la respiración en el esfuerzo. Siempre que se hace fuerza, se debe exhalar el aire. Lo que hay que evitar es hacer fuerza conteniendo la respiración, lo que se conoce como maniobra de Valsalva.
¿Cómo influye la menopausia en la salud del suelo pélvico?
La caída de estrógenos hace que los tejidos pierdan calidad, por lo que se vuelven más frágiles y menos protectores.