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ANÁLISIS

Los precios agrícolas “pierden” frente a la inflación en los últimos cinco años

Los payeses urgen que se cumpla la ley de la cadena hartos de perder dinero

Los precios de maíz se encuentran entre los que han tenido una peor evolución en los últimos cinco años. - SEGRE

Los precios de maíz se encuentran entre los que han tenido una peor evolución en los últimos cinco años. - SEGRE

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En los últimos cinco años, la inflación se ha disparado cerca de un 23% marcada entre otras cosas por conflictos internacionales como la guerra de Ucrania o la guerra comercial emprendida hace doce meses por el presidente estadounidense, Donald Trump. 

Sin embargo, muchos de los precios que han cobrado los agricultores el año pasado no han aumentado ni de lejos en la misma medida. Así las cosas, se han reducido sus ya exiguos márgenes comerciales e incluso han entrado en números rojos. 

La estadística de Precios Percibidos por el Payés 2020-2025 elaborada por la conselleria de Agricultura, por ejemplo, sitúa en 22,10 euros lo que ingresó un agricultor por cien kilos de trigo duro, apenas un 12,35% más que en 2020. En el caso de la cebada, el incremento de los precios fue de un 18,34% al pasar los cien kilos de 17,17 euros a 20,32. En maíz, la situación es aún peor, dado que los precios repuntaron apenas un 11%, trece puntos menos que la inflación. El cerealista cobró el año pasado 21,24 euros los cien kilos, poco más de dos euros por encima de lo que lo hicieron en 2020.En productos de alfalfa incluso registra un descenso de ingresos para el payés de un 5,16%, según Agricultura.

Hablamos además de sectores que ya venían sufriendo fuertes incrementos de costes, desde la energía a la mano de obra, y para los que ahora la situación se torna en muchos casos límite con los efectos de la guerra en Irán: con un gasóleo al alza y unos fertilizantes a precios prohibitivos y que en muchos casos son difíciles de encontrar. Como ejemplo, la urea ha pasado a pagarse a 800 euros frente a los 450 antes de iniciarse la contienda hace poco más de un mes.

En el caso de la fruta, la evolución es muy variable. Siempre según la estadística de la conselleria, los payeses cobraron el año pasado un 36,5% más por la manzana que en 2020, mientras que en pera la diferencia fue de un 52,18%. La situación cambia en la fruta de hueso. En nectarina, el precio incluso cayó un 2,74%, mientras en melocotón repuntó un 12,38%. Los albaricoques se pagaron un 1,34% más baratos que en 2020. Todo ello teniendo en cuenta los altibajos de producción.

La situación es positiva en el caso de las grandes producciones ganaderas, con incremento de un 93% en terneras para carne, de casi un 104% en vacas o de un 54,30% en corderos. En porcino de engorde, los precios recibidos por el ganadero el año pasado es un 21% superior a 2020, mientras en pollos de engorde hablamos de una mejora del 33%. 

De todas formas, los payeses advierten que tras estas cifras en muchas ocasiones se esconden realidades más negativas de lo que parecen, porque incrementos de precios pueden llegar de la mano de una caída de la producción por diferentes razones, desde climatológicas a sanitarias. 

Así, un precio más alto multiplicado por poca oferta se traduce en reducción de ingresos de una explotación o incluso pérdidas. Además, ahora los diferentes sectores afrontan una incertidumbre especialmente dura derivada de la guerra en Irán, de forma general, o del anuncio de rebajas por parte de la industria a los productores de leche en particular. 

La coordinadora de UP, Raquel Serret, recuerda que conseguir precios justos es una reivindicación histórica de su organización y advierte que es necesaria la aplicación estricta de la ley de la Cadena Alimentaria, que establece que no se puede pagar por debajo de costes. Para ello, considera necesario más inspecciones, desde los alimentos que entran por las fronteras a los que se comercializan en los mercados. Urge también lonjas con precios que recojan las subidas de costes. 

La presidenta de JARC en Lleida, Esmeralda Roura, pide poner manos a la obra y apoyar al sector y alerta en especial de los efectos de la guerra de Irán, con explotaciones que ya pierden dinero. Denuncia la rebaja unilateral de la leche por parte de la industria, los efectos de la PPA en el porcino y de los acuerdos con Mercosur. 

El presidente de Asaja en Catalunya, Pere Roqué recuerda que el cerealístico es uno de los sectores que ha perdido más en los últimos años, pero no el único y alerta de los altos costes y bajas productividades frente a competidores.

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